u*El silencio de Cruz
*La función de la JUCOPO
*Corral frente al espejo
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La comparecencia del alcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar, ante la Junta de Coordinación Política en el Congreso del Estado estuvo marcada por los señalamientos y opiniones encontradas entre el edil morenista y los diputados del PAN, PRI y MC.
Aunque Pérez Cuéllar explicó lo que todos ya sabíamos: que no fue su culpa, que fue la pasada administración, que se dieron abonos y que el Gobierno del Estado le ayudó a pagar el adeudo del ISN, el problema no fue la deuda, pues fue heredada. La bronca fue que Cruz Pérez Cuéllar no quiso denunciar, fingió demencia y, ante todo ese robo de lana, prefirió echarse la bronca y voltear para otro lado.
No quiso explicar los motivos por los que jamás denunció semejante irregularidad de varios cientos de millones de pesos que la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez debió pagar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y no lo hizo.
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La visita del alcalde fronterizo se convirtió en un circo por parte de todos los involucrados, y es que los coordinadores de las bancadas del PAN y del PRI no se presentaron a la reunión de la JUCOPO y luego algunas asociaciones se manifestaron al exterior del recinto.
En la Plaza de Armas se colocó una enorme lona recordándoles a Cruz y a los ciudadanos lo que representa Morena: corrupción y narcogobiernos, poniendo como ejemplo a Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López y Andrea Chávez, estos últimos vinculados en los señalamientos con el cártel de La Barredora.
Luego, obviamente, una organización simpatizante del PAN fue activada para ir a gritarle consignas a Pérez Cuéllar, pero como el alcalde es igual o peor de mañoso, ya tenía un grupo listo para responder y no se hicieron esperar; llegaron gritándole “gobernador”.
Y luego se preguntan ¿por qué la gente lo aborrece y ya nadie cree en los políticos? Lo que tuvo que ser una comparecencia seria terminó siendo un verdadero circo, ridículo, absurdo y digno de una mala comedia.
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El tan odiado Javier Corral Jurado nuevamente le miente a Chihuahua y ahora se puso a decir que la actual administración estatal ha mantenido una indiferencia ante la problemática de la violencia, que, por cierto, es de índole federal, pues es la 4T la facultada para enfrentar al crimen organizado.
El senador por Morena no dijo cómo es que él fue quien permitió que se dispararan los índices de violencia en todo el estado. Fue Javier Corral quien regresó a Chihuahua a los primeros lugares en homicidios dolosos en todo el país.
Ahora este payaso, mitómano, quiere culpar a otros por lo que él provocó. Dice que, haciendo acuerdos con los cárteles que operan en Chihuahua; para colmo, condenó abiertamente el desmantelamiento de un laboratorio de droga sintética y quiso mover las instituciones federales a su antojo para llevar a cabo venganzas personales.
Alguien debería llevar a Javier Corral a un psiquiatra para que trate su enfermedad y deje de mentirle a la gente y de intentar confrontar a los chihuahuenses sólo para saciar su necesidad de venganza.

