*Morena y sus Cartas Marcadas
*Reto con dedicatoria
*El paro de las mentiras
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El registro de Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez por la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua no sorprendió a nadie; era el esperado, pues son los dos perfiles perfectos para embonar con los actuales narcogobiernos de Morena.
Por un lado, Andrea Chávez, totalmente apadrinada por los «malitos» de Tabasco, quien, por cierto, nunca explicó el tema de los 40 millones de pesos de las caravanas médicas.
Por otro lado, Cruz Pérez Cuéllar, con una Policía Municipal al servicio de «los malitos», con operaciones en Ciudad Juárez; incluso, con agentes que funcionan como escoltas de líderes criminales.
La sorpresa fue el registro del profe Martín Chaparro, que ha intentado de todo y nomás no ha podido ganar nada, así como el del Capi Luis Carlos Arrieta, quien fue dirigente del Partido Encuentro Social (PES), el partido de los mochos; es decir, de los religiosos buenos por fuera y diablos por dentro. Lo raro no fue quiénes se registraron; lo raro habría sido encontrar a uno sin cola que le pisen.
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A propósito de esos registros, el diputado Alfredo Chávez lanzó un reto para Cruz Pérez Cuéllar y para Andrea Chávez, ahora como aspirantes a coordinar el proyecto de la 4T en Chihuahua, es decir, como aspirantes a la candidatura por la gubernatura.
El reto consiste en que ambos se realicen los exámenes de confianza y puedan demostrar a los chihuahuenses que, efectivamente, no tienen nexos con el crimen organizado, aunque las evidencias dejen ver lo contrario.
Los dos, aunque son enemigos, se han caracterizado por defender la postura de protección a los narcogobiernos de Morena y, hasta el momento, ninguno ha sabido sumarse al reclamo ciudadano para que se esclarezca el tema de Rubén Rocha Moya y compañía.
Seguramente ninguno de los dos pasaría un verdadero examen de confianza, pues sus nexos con criminales son más que evidentes.
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Choferes del Bowí se manifestaron e incluso realizaron un paro de labores que duró alrededor de tres horas y que afectó a miles de ciudadanos que, en pleno calor, esperaban el servicio sin que este llegara a las estaciones.
Los trabajadores reclamaban un descuento en su nómina, pero, al parecer, desde antes ya se les había explicado que no se trataba de una reducción salarial ni de nada por el estilo, sino de que el IMSS, de manera arbitraria, ordenó aumentar una de las cuotas.
La bronca estuvo en que algún bribón aprovechó el descontento, los organizó y, a base de mentiras, los orilló a realizar un paro de labores, pues incluso varios de los choferes desconocían a detalle el reclamo o el motivo de la protesta. Dicen los que saben que fue un mañoso quien movió los hilos sólo para desestabilizar y generarle problemas a la Operadora de Transporte Vivebús.

